miércoles, 25 de julio de 2012

¿Se puede?

¿Se puede volver o ya se han cerrado las puertas?

viernes, 27 de agosto de 2010

Será que me hago mayor

Será que me hago mayor, pero ahora que el niño duerme se me ablanda el corazón hasta el infinito y pienso que ya no tiene más allá este ahora. Cuando se despierte probablemente llore porque no es a mi a quien quiere ver cuando se despierta, sino a su madre. Da igual, éso es lo que debe ser, me digo, y ya sé cuánto me quiere cuando me reflejo en su mirada.

Será que me hago mayor, pero cuando le veo andar a esta personita pequeña y frágil, me siento orgulloso de ser una parte de él, o que él sea una parte mía. No quiero que se detenga el mundo en este presente, que sería aún así tan perfecto como lo deseo, sino que quiera que siga rodando, y seguir viendo andar y reir a este trozo de mi alma, aunque él se vaya haciendo más grande y yo termine por marchitarme.

Ser mayor hace tiempo que dejó de tener aquel misterio que revestía visto desde los ojos de alguien que no lo era. Seguiremos en esta rueda, pero no es buena ni mala, ni todo lo contrario. Es aquella en la que rodamos, y en este giro, hoy he visto el más allá, en el sueño de un niño.

Mi niño.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hasta el fondo del alma

Me quema tu frialdad hasta el fondo del alma, me corta en dos mitades, y voy apagándome poco a poco...
Creí que pasó lo peor, pero hoy en tus ojos el amor no amanecía, y me morí por dentro. Un cadáver helado que camina, habla y sigue...
Ya no me busca tu mirada, y resbala sobre este caparazón que creía que era yo, y ahora no es más que un montón de carne y huesos. Porque no soy yo hasta que tú no quieras que vuelva a serlo. Y no me atrevo a alzar la voz o a reclamar tu cariño, porque sospecho que vuelvo a ser el culpable, y equivocarme tantas veces puede que pase factura de una vez por todas. Y las lágrimas no llegan, hoy que me hacen falta...

miércoles, 12 de mayo de 2010

Cansado. Hundido

Estoy tan cansado de mi mismo...

Ya no hay excusas que justifiquen el daño que hacen las palabras... (¿Quién es ése mamarracho que me mira desde el espejo?) Esperaba un poco de ánimo para engañarme, una vez más, y ayudarme a olvidar mis errores, pero esta vez no llegó...

No llegó...

... y no creo que llegue...

miércoles, 28 de abril de 2010

Desde Berwyn, Pennsylvania (II)

Aquí los días comienzan antes pero también se acaban en un decir Jesús. Menos mal que estoy de vacaciones que si no diría yo que dónde se esconde el tiempo, que por más que me miro no tengo ni idea de en que tienda lo habremos extraviado. Y digo tienda porque parece que vaya donde vaya hay una que ni a propósito.

Fuimos el otro a día a Intercourse, que en cuanto a nombre de pueblos es lo más, si lo traducimos al castellano viene a ser algo así como "cópula". Y para más inri es un pueblo típico de los Amish, que por si no lo sabeis son ésos tan graciosos que salen en las películas con barbas (excepto en donde iría el bigote), y pantalones de tirantes, que suelen ir en esas carretillas tiradas por un solo caballo y que pertenecen a una secta que rechaza el contacto con el mundo moderno. O sea que, ya les vale a los Amish, ponerle ese nombre al pueblo, que parece de coña, oye... (la verdadera razón para darle el nombre al pueblo es que era un típico cruce de caminos, pero sin darse uno ni cuenta, coge el idioma y le da por evolucionar por donde uno menos se lo espera).

Intercourse resultó ser poco más que un manojo de tiendas más o menos con encanto, restaurantes típicos y paseos en carrito tirado por caballos. Y el siguiente pueblo, también supuestamente Amish, era al fin y al cabo más de lo mismo. El nombre también era peculiar: Bird-in-hand, y es que otra cosa no pero estos tipos en cuanto a pueblos, debían ser la alegría de la huerta. Mira que llamarle al pueblo Pájaro-en-mano. No, si cuando se ponen los Amish, son unos cachondos, ya te digo...

El día, en cualquier caso, no era de los de echar cohetes. Todo el día lloviendo no ayuda a la hora de visitar el campo. Es lo que tiene la lluvia que para las patatas será muy buena pero para el turismo no es que sea una maravilla (por éso los franceses se las han arreglado para que nadie sepa que lo normal en Francia es que llueva, y es que los gabachos son más listos que los ratones coloraos, y en éso del marketing nos llevan mucho tiempo de adelanto). En fin, que si me preguntais si merece la pena ir a los pueblos amish, yo te diría que te asegures de que el día sea soleado... de otra forma, mejor te vas al Mall - centro comercial - King of Prussia, que por lo menos no te mojas (y tómate un café en la planta de abajo de Nordstrom, un Caramel Café Latte, lo mejor en cuanto a cafés de este lado del charco).

Y lo de Nueva York... ya veremos...

martes, 27 de abril de 2010

Desde Berwyn, Pennsylvania...

En esta tierra los peatones le perdieron la batalla al automóvil - al carro que dicen los latinos y los hispanos, que vienen a ser lo mismo digo yo - hace tanto tiempo, que ya es difícil saber cuándo un pueblo es pueblo y cuando es sólo un centro comercial.

Me insiste Anaid (que tiene un nombre de ésos que hay que recordar y que harían santiguarse a más de una cristiana vieja en la España profunda.), que tengo que hablar de ella en este blog, de cuya existencia cometí el pecado de hablar. Y es que tanto tiempo de abandono y cuando me preguntan qué haces para pasar el rato mi respuesta siempre es: leer y escribir. Pero escribir, ¿qué?, ¿de qué van estas líneas a veces tiernas a veces estrambóticas?... Y ahí me paro, porque lo de exorcizar los demonios interiores tiene demasiados "palabros" de chulo de bibilioteca, que son los peores, te los encuentras en un pasillo entre la Historia y la Psicología y allí te asaltan y a la que te descuidas te han citado incluso a Kafka, que para ser judío y checoslovaco era tan raro como sus historias...

Anaid no sé si es judía, pero sí que no es checoslovaca, es de Puerto Rico y vive aquí en los Estados Unidos, que el fin de semana que viene para mi dejará de ser aquí para ser allí. Para ella será siendo el mismo adverbio, para que veas lo que es la vida y la gramática, y lo que vale un peine, que en cuanto nos metemos en viajes ya no sabe uno a cuánto está el dólar, pero que lo que es caro, lo sigue siendo en inglés y en castellano.

Me dice que tengo que llevar a mi morena de ojos a verdes a ver el New York. Yo tampoco es que me oponga. Nueva York tiene esa virtud de nunca cansarte de verla cuando eres un turista. Que cuando vives allí, digo yo que alguna vez uno tiene que hartarse de tanto rascacielos y tanto Central Park, y lo que quiere es irse a tomar unas cañas a un bar de pueblo... lo malo es que en estos pais te pasas un pueblo en menos que canta un gallo, con esta falta de aceras que tienen, que a ver si les donamos unas cuantas, que en la vieja España otra cosa no, pero aceras, para dar y regalar. Vamos, digo yo.

Anaid (os diré un secreto, su nombre es Diana al revés, ¿a qué no habíais caido?, si es que hay que contároslo todo...) me cuenta todo ésto en casa de los Green. Jorge y Amaya viven en Berwyn y nos dejan quedarnos con ellos en su casa, una casa de ésas que te cambian el color... a verde de envidia. Y que también quieren ser mencionados. Como si ésto fueran las noticias del corazón...

P.S.-Me dicen que ésto que he escrito es muy soso, que no hay juego de palabras, que otras veces lo hago mejor, y cuando amenazo con borrarlo me contestan que no, que ya que lo he escrito...

Consejo a los críticos: Por mucho que os digamos que nos digáis la verdad, lo que queremos es que nos mintáis, y que cada vez os esmeréis más en el cuento chino que nos tenéis que soltar para decirnos que qué bien y que gracioso, y qué sensible y todas esas milongas que nos encanta creernos... a ver que os habíais creído. Ya en el próximo me esforzaré más, que ser escritor de encargo trae estos inconvenientes...

domingo, 13 de diciembre de 2009

En éso estamos

Huir de los lugares comunes, evitar el verbo manoseado y el adjetivo hueco, pero aún así dejarse la piel en cada frase... éso es lo que no consigo.

Adentrarme en esta jungla de palabras prohibidas, con sólo mis dedos en este teclado, cambiarle el significado a cada letra, y que tú entiendas lo que yo aún no sé qué quiero decir. Éso es lo que todavía se me escapa.

Atravesar las brumas con las que oculto estas esperas en la madrugada, las sombras que se dejan arrullar al dulce acorde del silencio. Y no perder el tiempo entre tanta etérea melancolía. Éso es lo que te querría explicar y no me sale.

Así y ahora, antes o después habrá que enredarse en este ovillo de sinsabores y dulces besos de buenas noches. Éso es en lo que estamos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Un poco más...

Dame un poco más de ti. Déjame mecerme en la frontera de tus sueños, abrazarme a la sombra que deja tu mirada cuando el silencio termina de acomodarse en la madrugada. Ésa ausencia de palabras en la oscuridad de nuestras manos enlazadas...

Yo te daré un poco más de mi. Me desnudaré de adjetivos para quedarme en carne y alma. Un poco más cada día, tú y yo, hasta que ya seamos nosotros y los pronombres no nos confundan.

Pediremos un poco más a la luna... más estrellas y más cielo, entre este enjambre de antenas estarán. Pediremos un poco más al sol, para que nos caliente cuando lleguen los fríos y nos cojan ensimismados en esta espera...

Y si no hay más que dar, y si no hay más que recibir, y si no hay más que esperar, entonces nos preguntaremos si será hora de rendirse... pero ya sabemos la respuesta, ¿verdad?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Perdiendo los sueños. Desvaríos sin voz ni palabra.

Voy a dejar de ser yo por un instante: seré el viento en las calles. Me acercaré a cada alma perdida en esta noche de lluvia y frío y preguntaré por tu nombre.

Voy a perder mi palabra por momentos. Me limitaré a mirar el vacío que dejas cuando cierras los ojos y el tiempo se para. Y yo que quiero llenarlo todo, cada hueco, de frases más o menos entretejidas, me detendré en la frontera del silencio, a contemplarte.

Ya he negado la existencia de Dios tantas veces que casi nos hemos hecho amigos. Pregúntale tú, que a mi me da la risa, en qué tengo que creer cuando los sueños se van gastando. Ya son en blanco y negro, y a la que me descuide perderán la voz. Sueños mudos en blanco y negro ahora que estamos en crisis. Sueños en los que las palabras se imaginan, en el que las voces son apenas susurros en un rincón de la memoria (si es que la memoria tuviera rincones, que éso está por ver).

Si es que todavía bebiera, pero se me pasaron las ganas. Ya ves, ni para bohemio valgo.

La paz y la palabra pedía Blas de Otero. Yo ya no tengo ni para poemas, y Jose nos dejó en un "tocado y hundido" que llenó de lágrimas mi alma. No tengo ya palabras, y la voz se me fue quebrando con tanto tabaco en ayunas. Y en cuanto a la paz, ayer vi las noticias, y qué quieres que te diga...

No hay nada que salvar de lo mío, y si ya sólo quedan poemas de otros, déjame terminar diciéndote: "y aún así, aún así..."

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Blas de Otero. Pido la paz y la palabra.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Esta ausencia...

Volver por la puerta de atrás, a hurtadillas, ya no sé si con nocturnidad y alevosía, o sólo con la sensación de haberme perdido entre los pasillos de algún sueño, y ahora despierto y me encuentro con esta traición, con esta ausencia, esta falta de acercanza...

Pero tenía que retornar para mirarme una vez más a los ojos, y confesarme en voz bajita que hay gente que dibuja corazones negros de tinta china, pero los míos eran de tiza en la esquina de la pizarra, apenas una huella en la arena de mis playas. Y así quiero yo el amor, todo un universo sin apenas bordes ni aristas, el roce de unos labios, el tenue recuerdo de las yemas de mis dedos en tu piel.

Quiero volver aquí, a dejarme el alma sin más réquiem que los torpes acordes con los que voy tejiendo esta existencia desmadejada. Pero ya no sé de dónde tengo que respirar este humo que huele a tiempo ya pasado, a caminos que se cruzan sin demasiada insistencia en el destino.

Y si me preguntas que qué hago, te diré que aquí, y ya sé que no es respuesta para esa pregunta, pero ya sabes que las reclamaciones al maestro armero, y aquí paz y después de gloria. Así seguiría con refranes que de tanto uso ya no dicen nada, son sólo atrezzo en estas frases deshilachadas, así que algo de verdad tendrán una vez le quitemos los adornos y las reduzcamos a palabras y nada más.

Poco más me queda entonces, más que decirte que estoy, a pesar de todo, lleno de silencios, aún escondido entre las páginas de este libro, tan antiguo que ya no recuerdo las preguntas a las que busqué una respuesta.

Hola a todos, y perdonad mi ausencia...

sábado, 20 de junio de 2009

Si fuera.

Si fuera un capitán pirata como lo imaginó Espronceda, a cambio de tu mirada empeñaría mi barco y cambiaría mis cañones por un par de zapatos que regalarte. Pero en este asfalto no riela la luna, ni hay presa a quien gritar sobre tesoros y dioses.

Si acaso hubiera sido Morfeo, el rey del sueño que reescribió Neil Gaiman, renunciaría a la eternidad por pasar la tarde contigo. Pero no tengo llaves ni reino que cerrar esta noche de verano, y soy tan mortal como cualquiera, sólo mi amor por ti es de otro mundo.

Si es que fuera un mosquetero de la Francia que se inventó el señor Dumas, traicionaría al rey y a la reina, a la patria y a la bandera, por amanecer colgado de tu sonrisa. Pero ya ves, no tengo espada ni cardenal Richelieu contra quien conspirar.

Y si fuera Alonso Quijano, el Caballero de la Triste Figura al que dió vida Cervantes, ya sabes que tú serías mi Dulcinea, y que no habría gigante que se me resistiera si se pone en el camino. Pero yo no tengo escudero, ni lanza en astillero, ni rocin flaco, ni galgo corredor.

No soy ninguno de ellos, y soy todos a la vez, porque cuando los leí por un momento viví sus vidas. Pero no responde la cuestión. ¿Que qué haría por ti cuando sólo soy yo?. Pregúntame mejor qué es lo que no haría...

miércoles, 17 de junio de 2009

Mi alma negra como el fondo de la olla en la que se te quedaron pegadas las lentejas.

Mi morena de ojos verdes me ha leído, por fin, y me dice que no sabía que mi alma era tan negra, y que a ver qué vamos a hacer, que si soy feliz, y que si no será mejor no revolverla, que después sabe a quemado... y es que mi morena de ojos verdes tiene ese punto de poeta; yo nunca me había dado cuenta de las similitudes entre mi alma y el cocido. Pero ahora resulta que clavaditas, oye.

Así son las cosas. Yo no creía tener el alma tan oscura, será que las palabras que se me escapan tiran más hacia las tinieblas de lo que yo pensaba... Así que intentaré a partir de ahora huir de las sombras, pero con cuidado que ya está aquí el verano, no vaya a cogerme una insolación, y ya la hemos armado.

¿Debo tomarme en serio a mi mismo? Por supuesto que no, éso es algo que siempre he tenido claro. Es la única forma que tengo de seguir teniendo los pies en el suelo y reconocerme cuando ese señor tan serio me mire desde el otro lado del espejo. Aún y con todo, meteré la pata, en algún momento me relajaré y terminaré creyendo en lo que no debo, aunque sea por un instante. Si es así, espero que mi morena esté cerca para devolverme al suelo, con el resto de los mortales. Si no, cuento contigo... ya sabes que te necesito a ti también.

viernes, 12 de junio de 2009

Apuntes sin aire acondicionado.

Arde el cielo como si de una canción de Deep Purple se tratara, y aún así no termino de arrancarme. Quizás va siendo hora de pensar claro de una vez por todas y darme cuenta de que nadie va a descubrirme y que me mintieron cuando la excusa era "no es por ti, es por mi". Resulta que era todo lo contrario. Incrédulo.

Pero me niego a acostumbrarme a la mediocridad, y secretamente conspiro contra el futuro pensando que en algún sitio tengo guardada la capa, la espada y el carné de héroe. Aunque ya pasó ese tiempo, ahora hasta los que creímos apenas buenos te largan un discurso para idiotas y tienes que hacer como que te lo crees. Si es que ya no hay héroes y sí mucha heroína, dímelo a mi que trabajaba cerca de las Barranquillas. Pero nunca ni un problema con los yonkis, oye, y yo con mi corbata en el autobús.

Y ésto de elegir bando cuando no hay ninguno que se me amolde, va haciéndoseme cuesta arriba. Creo que mejor me quedo en el tuyo, el que quiera que sea, siempre que se esté calentito en invierno y fresquito en verano, como en las iglesias de antes.

Así que aquí estamos y aquí seguimos, que la hipoteca es larga como un día sin pan. Ahora, que nadie nos ha dicho qué clase de pan, a ver, que no es lo mismo una baguette que el pan de molde. Ese molde lo rompieron después de hacerte a ti, que ya no quedaba sitio para tanta hermosura. Y sí, ya se que no viene a cuento, pero es que estaba viendo de hacerte un piropo y no sabía por dónde tirar.

Escribo a salto de mata, como un bandolero, robando palabras al que pase por el camino, que Machado se equivocó: sí hay camino, pero es que lleva a Roma, y yo que soy más fenicio que otra cosa, con algo de celta en la sangre, no sé si me encuentro en casa con tanto romano, igual los bárbaros no eran tan malos después de todo.

Entre que se nos escapa el día y la noche se hunde en la calor del verano, jose hace tiempo que no escribe algún poema que embellezca este hastío, y la espera se hace larga.

En fin, ya me perdonaras que hoy no te diga cuánto te quiero, mi morena de ojos verdes, pero es que me estoy haciendo el interesante, y de vez en cuándo me gusta hacerme de rogar. Pero no te preocupes, tampoco tendrás que insistir mucho...

martes, 9 de junio de 2009

Una palabra y algún que otro paréntesis.

Me dejaría vencer por una palabra (y es que yo soy así de fácil), pero depende de la que elijas, tú mira bien, que hay muchas en el diccionario. A ver si vas a coger la primera que te encuentres y me vas a pillar en un renuncio, que yo lo que prometo va a misa (es lo que tiene ser ateo, que a la que te descuidas terminas - o empiezas - hablando de Dios y de la religión sin venir a cuento). Lo que sí que haré en cuanto me sea posible es dejar de abusar de los paréntesis, que te dan el primero gratis y en cuanto te quieres dar cuenta estás enganchado...

Y de los puntos suspensivos. De ésos también me tengo que quitar.

(Y de las frases que empiezan con la y mayúscula...)

En fin, cualquier cosa con tal de no hablar de los vicios de los de verdad, que de ésos ya me doy por imposible. Dicen que intentarlo es lo que cuenta, pero bueno, dicen tantas cosas hoy en día, yo creo que más de lo que se decía antes. Los mayores es que eran más callados, no como esta juventud que lo tiene todo y ya no sabe ni opinar para dentro, que todo lo tienen que decir en voz alta, no vayan a explotar. Yo, en tierra de nadie.

Te iba diciendo, antes de que los paréntesis me distrajeran, que me dejaría vencer por una palabra, pero igual exagero, porque por ti me pierdo también por un silencio. Tampoco hace mucha falta que me deje ganar, ya lo sabes, si aunque lo intente ya no salgo del papel de perdedor, qué le vamos a hacer, si para galán no valgo por mucho que me ponga el traje nuevo.

Si hoy comenzase la historia, igual pasaríamos del guión. Tú déjame (que me deje) ganar ahora, que prometo dejar los vicios para otro día (excepto el que tú y yo sabemos, ése cae en cuanto cierre este ordenador, vete preparando la penitencia). Pero hoy no empieza la historia, que comenzó hace tanto tiempo que las memorias no olvidadas están en blanco y negro, a lo más teñido en sepia. Así que, para lo que queda de función, aprovechemos lo que aquí tenemos, que aún podemos darle un par de vueltas a esta trama y que salga el sol por Antequera...

Pero tú busca esa palabra, que tengo ganas de dejarme vencer, morena mía.

Va por Capri

Estoy cansado, y tengo sueño, pero leyendo los blogs (algunos) de Capri, veo que lo está pasando mal (o lo ha pasado mal, que llego tarde a todo), por culpa de otra persona que se ha empeñado en fastidiarle. Actitudes así hacen que pierdas un poco la fe en las personas.

Así que, aunque de poco vale, decirte que te apoyo y que sigas escribiendo como estás haciendo.

Y no brindo porque ya no bebo y debería de estar ya en el quinto sueño, pero si lo hiciera lo haría por ti, Capri.

http://juegosprohibidosydeseadosb.blogspot.com/ es la dirección de su blog que más leo (Me dejo seducir - 2)

martes, 2 de junio de 2009

Mi pequeñajo.

Si en algún momento esta máquina imperfecta que es la memoria se me estropea, y todos los recuerdos se pierden, y algún dios (de ésos en los que ya no sé creer) me deja guardar uno sólo, ya sé cuál escogería: tu sonrisa en tu carita feliz cuando te monté por primera vez en el autobús...

Pequeñajo, llevo tiempo queriéndotelo decir (ahora sólo resta esperar a que aprendas a leer...)

(Fuera tristezas, que ya habrá tiempo, ¿no?)

domingo, 31 de mayo de 2009

Hablar de todo un mucho.

Hablo del amor como el que sabe de qué va esta historia, pero a mi que me registren, soy tan ignorante como siempre, en ésto, como en cualquier otra cosa.

Hablo de los recuerdos como el que ha vivido al límite, en el filo de la navaja y a un paso del abismo, pero tampoco ha sido para tanto, y en el camino probablemente hayan quedado más amigos que enemigos, más risas que lágrimas.

Hablo del tiempo que se escapa como aquél al que ya apenas le queda vida para echar la cuenta, sacar la balanza, y poco más. Pero espero que de ese tiempo escurridizo aún me quede para empezar de nuevo unas cuantas veces, porque pienso equivocarme cada cinco o seis pasos que de tropiezos tengo llena la agenda.

Así que quizás no debiera hablar tanto, o quizás no debiera hablar como lo hago... o tal vez sí, quién sabe, si resulta que las respuestas no las tiene nadie, que ni siquiera sabemos las preguntas. Entre tanto, y a falta de ese algo que se ha empeñado en ocultarse, seguiré hablando del amor, de los recuerdos, del tiempo, de las preguntas, de las respuestas, de las palabras, de la búsqueda. Y lo haré de la única forma que sé, como si las agujas del reloj se hubieran declarado en huelga y este instante fuera tan eterno como cuando tu mano recorre mi espalda y crees (sabes que no) estoy dormido.

Por lo menos hoy, que mañana será otro día y a saber con qué me sorprendo, que me dejé la agenda en el pupitre y el futuro se ha quedado parado en una hoja del cuaderno. En la misma hoja donde pinté un corazón con tu nombre.

sábado, 23 de mayo de 2009

El destino y poco más.

No creo en el destino, pero a veces hay algo que se cruza entre mi alma descolorida y tus ojos verdes, y me dejo llevar por la imaginación, y pienso por un instante que estábamos condenados a querernos. Y aunque suene a cursi y a película para niñas, yo me lo creo un poco.

Pero, si es el destino, dime tú que no está escrito, que no quiero ser un juguete en manos de algún escritor, que puede tener malas ideas en cuanto le bajen los lectores. Si soy una marioneta más, por lo menos que se enreden nuestros hilos mientras nosotros lo decidamos (que puede ser para siempre y un poco más si por mi fuera).

Porque si no es el destino, nos queremos porque sí, y poco más hay que añadir a éso.

domingo, 17 de mayo de 2009

Recuerdos que duelen.

Voy a empaparme en gasolina una vez más,
voy a rasparme a ver si prendo,
y recorrer de punta a punta la ciudad
quemando nuestros malos sueños.

Esas líneas son de Quemando tus Recuerdos, de Extremoduro. Resulta irónico que esta canción que habla de lo que duelen algunos recuerdos me traiga a la cabeza una etapa de mi vida que me desgarra...

Hoy es tierra de náufragos esta noche engañosa. Solitario por apenas un muro, el sueño se me escapa pero me atacan las miserias de mi alma. Prometí no quejarme más que cuando lloviera, pero soy un mentiroso no sé si solemne, pero sí irredimible. Me quejo porque estoy vivo y despierto, y quisiera estar dormido, en una nube de la memoria, amnésico y olvidado.

Hoy es una calle sin nombre esta noche traidora. A solas con mis fantasmas y con mis demonios, ya nos hablamos de tú. Prometí tantas cosas a tanta gente y ahora intento esconderme de los acreedores de promesas. No voy a lograrlo, pero oye, al menos esta noche no fumo y no lo echo de menos.

Hoy es un espejo de mentiras esta noche cruel y las palabras se las lleva el viento, pero los recuerdos se quedan porque no arden como las fotografías, los libros, las cartas de amor. Los recuerdos son tantas cosas que apenas si son frases una tras la otra. Y el papel no es más que un desván de los sentimientos.

Hoy es ya mañana, el reloj se cansó de quedarse siempre en el presente y ya se marchó a buscar nuevas tierras. Voy a intentar fundirme en los licores del sueño, y a reclamarle asilo a Morfeo. Dicen que el sueño no es más que una imitación de la muerte, y es éso lo que yo hoy busco en esta noche de hierros candentes clavados en el corazón.

Buenas noches.

sábado, 16 de mayo de 2009

Si

Llevaba un tiempo dándole vueltas en mi cabeza al poema de Kipling (If), y sobre todo a estos dos versos:


If you can fill the unforgiving minute

With sixty seconds' worth of distance run


La traducción que más me gusta es la siguiente:


Si puedes llenar el implacable minuto

Con sesenta segundos que valga la pena recorrer


¿Será el tiempo que me obsesiona últimamente? Creo que no siempre se pueden vivir los sesenta segundos del minuto con algo que merezca la pena.


El poema If en inglés lo podéis encontrar, por ejemplo, aquí, y en castellano (Si) aquí o aquí. Uno de mis favoritos.