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sábado, 20 de junio de 2009

Si fuera.

Si fuera un capitán pirata como lo imaginó Espronceda, a cambio de tu mirada empeñaría mi barco y cambiaría mis cañones por un par de zapatos que regalarte. Pero en este asfalto no riela la luna, ni hay presa a quien gritar sobre tesoros y dioses.

Si acaso hubiera sido Morfeo, el rey del sueño que reescribió Neil Gaiman, renunciaría a la eternidad por pasar la tarde contigo. Pero no tengo llaves ni reino que cerrar esta noche de verano, y soy tan mortal como cualquiera, sólo mi amor por ti es de otro mundo.

Si es que fuera un mosquetero de la Francia que se inventó el señor Dumas, traicionaría al rey y a la reina, a la patria y a la bandera, por amanecer colgado de tu sonrisa. Pero ya ves, no tengo espada ni cardenal Richelieu contra quien conspirar.

Y si fuera Alonso Quijano, el Caballero de la Triste Figura al que dió vida Cervantes, ya sabes que tú serías mi Dulcinea, y que no habría gigante que se me resistiera si se pone en el camino. Pero yo no tengo escudero, ni lanza en astillero, ni rocin flaco, ni galgo corredor.

No soy ninguno de ellos, y soy todos a la vez, porque cuando los leí por un momento viví sus vidas. Pero no responde la cuestión. ¿Que qué haría por ti cuando sólo soy yo?. Pregúntame mejor qué es lo que no haría...

miércoles, 17 de junio de 2009

Mi alma negra como el fondo de la olla en la que se te quedaron pegadas las lentejas.

Mi morena de ojos verdes me ha leído, por fin, y me dice que no sabía que mi alma era tan negra, y que a ver qué vamos a hacer, que si soy feliz, y que si no será mejor no revolverla, que después sabe a quemado... y es que mi morena de ojos verdes tiene ese punto de poeta; yo nunca me había dado cuenta de las similitudes entre mi alma y el cocido. Pero ahora resulta que clavaditas, oye.

Así son las cosas. Yo no creía tener el alma tan oscura, será que las palabras que se me escapan tiran más hacia las tinieblas de lo que yo pensaba... Así que intentaré a partir de ahora huir de las sombras, pero con cuidado que ya está aquí el verano, no vaya a cogerme una insolación, y ya la hemos armado.

¿Debo tomarme en serio a mi mismo? Por supuesto que no, éso es algo que siempre he tenido claro. Es la única forma que tengo de seguir teniendo los pies en el suelo y reconocerme cuando ese señor tan serio me mire desde el otro lado del espejo. Aún y con todo, meteré la pata, en algún momento me relajaré y terminaré creyendo en lo que no debo, aunque sea por un instante. Si es así, espero que mi morena esté cerca para devolverme al suelo, con el resto de los mortales. Si no, cuento contigo... ya sabes que te necesito a ti también.

martes, 28 de abril de 2009

Para mi eres tú lo importante, por mucho que te moleste.

Eres tú, entre gasas y maquillajes, el día de nuestra boda, disfrazada de princesa.

Eres tú, cuando estas enferma, y tu piel arde con la fiebre, y mi corazón se encoge.

Eres tú, cuando te ries de mis bobadas. Eres tú cuando te hago daño y mi alma se hace aún más oscura.

Eres tú jugando con nuestro hijo un domingo por la tarde, eres tú consolándolo en las noches largas de los malos sueños.

Eres tú por la mañana temprano, con el pelo revuelto. Eres tú frente al espejo, con las pinzas de depilar en la mano.

Eres tú desnuda debajo de mi. Eres tú hablando por teléfono. Eres tú haciendo la colada, eres tú en el restaurante, eres tú en el supermercado. Eres tú en cada segundo, eres tú cuando eres perfecta y cuando eres un desastre. Eres tú y nadie más, y nada más.

Eres tú cuando se apaguen todas las luces y ya no quede nadie, eres tú en la soledad de la multitud, eres tú en mi memoria, en mi pasado, en mi presente. Eres tú en mis sueños y en mis pesadillas.

Eres tú cuando me gritas y cuando me amas y también eres tú cuando me olvidas y cuando me reclamas.

Eres tú, aquí y ahora, y eres tú al otro lado del río, al otro lado del mar. Eres tú cuando ya no queden sitios donde esconderse, cuando ya no haga falta, cuando el otro lado ya sea éste.

Eres tú, ¿me oyes?. Para mí, eres tú lo importante, por mucho que te moleste. Y si no te enteras, me lo tatúo en braille.

¿Vale?



Nota: Lo de tatúarmelo en braille me lo sopló Loles en un comentario a una entrada ya antigua.

lunes, 30 de marzo de 2009

Tú que me lees y piensas que...

Tú que me lees y piensas que soy una persona espiritual y sensible, cuánto te equivocas. Se ve que no te asomaste al borde ensangrentado de mi alma oscura.

Tú que me hablas y piensas que encontraste a alguien equilibrado y responsable, qué error cometes. No me conocistes cuando la noche me cegaba, en esas madrugadas en las que el mañana apunto estuvo de no presentarse.

Tú que me amas, y confias plenamente en mi, y no me crees cuando te digo que mi espíritu está tachonado de espinas, que mi alma está negra como la noche, como la muerte más solitaria...

Y sólo entonces, porque tú crees en mi, empiezo a vislumbrar la claridad que se filtra en este amanecer.

Porque tú posas tu mano en la mía y te niegas a soltarla, comienzo a olvidar las noches solitarias sin fin.

Porque tú lloras mis males junto a mi, tus lágrimas se hacen lluvia que limpian las riberas de mi alma.

Y escribo estas líneas, y tú me lees y piensas que soy una persona espiritual y sensible, y me hablas, y crees que soy alguien equilibrado y responsable. Y yo te digo: Tú que me lees y piensas...