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martes, 9 de junio de 2009

Una palabra y algún que otro paréntesis.

Me dejaría vencer por una palabra (y es que yo soy así de fácil), pero depende de la que elijas, tú mira bien, que hay muchas en el diccionario. A ver si vas a coger la primera que te encuentres y me vas a pillar en un renuncio, que yo lo que prometo va a misa (es lo que tiene ser ateo, que a la que te descuidas terminas - o empiezas - hablando de Dios y de la religión sin venir a cuento). Lo que sí que haré en cuanto me sea posible es dejar de abusar de los paréntesis, que te dan el primero gratis y en cuanto te quieres dar cuenta estás enganchado...

Y de los puntos suspensivos. De ésos también me tengo que quitar.

(Y de las frases que empiezan con la y mayúscula...)

En fin, cualquier cosa con tal de no hablar de los vicios de los de verdad, que de ésos ya me doy por imposible. Dicen que intentarlo es lo que cuenta, pero bueno, dicen tantas cosas hoy en día, yo creo que más de lo que se decía antes. Los mayores es que eran más callados, no como esta juventud que lo tiene todo y ya no sabe ni opinar para dentro, que todo lo tienen que decir en voz alta, no vayan a explotar. Yo, en tierra de nadie.

Te iba diciendo, antes de que los paréntesis me distrajeran, que me dejaría vencer por una palabra, pero igual exagero, porque por ti me pierdo también por un silencio. Tampoco hace mucha falta que me deje ganar, ya lo sabes, si aunque lo intente ya no salgo del papel de perdedor, qué le vamos a hacer, si para galán no valgo por mucho que me ponga el traje nuevo.

Si hoy comenzase la historia, igual pasaríamos del guión. Tú déjame (que me deje) ganar ahora, que prometo dejar los vicios para otro día (excepto el que tú y yo sabemos, ése cae en cuanto cierre este ordenador, vete preparando la penitencia). Pero hoy no empieza la historia, que comenzó hace tanto tiempo que las memorias no olvidadas están en blanco y negro, a lo más teñido en sepia. Así que, para lo que queda de función, aprovechemos lo que aquí tenemos, que aún podemos darle un par de vueltas a esta trama y que salga el sol por Antequera...

Pero tú busca esa palabra, que tengo ganas de dejarme vencer, morena mía.