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domingo, 13 de diciembre de 2009

En éso estamos

Huir de los lugares comunes, evitar el verbo manoseado y el adjetivo hueco, pero aún así dejarse la piel en cada frase... éso es lo que no consigo.

Adentrarme en esta jungla de palabras prohibidas, con sólo mis dedos en este teclado, cambiarle el significado a cada letra, y que tú entiendas lo que yo aún no sé qué quiero decir. Éso es lo que todavía se me escapa.

Atravesar las brumas con las que oculto estas esperas en la madrugada, las sombras que se dejan arrullar al dulce acorde del silencio. Y no perder el tiempo entre tanta etérea melancolía. Éso es lo que te querría explicar y no me sale.

Así y ahora, antes o después habrá que enredarse en este ovillo de sinsabores y dulces besos de buenas noches. Éso es en lo que estamos.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Un poco más...

Dame un poco más de ti. Déjame mecerme en la frontera de tus sueños, abrazarme a la sombra que deja tu mirada cuando el silencio termina de acomodarse en la madrugada. Ésa ausencia de palabras en la oscuridad de nuestras manos enlazadas...

Yo te daré un poco más de mi. Me desnudaré de adjetivos para quedarme en carne y alma. Un poco más cada día, tú y yo, hasta que ya seamos nosotros y los pronombres no nos confundan.

Pediremos un poco más a la luna... más estrellas y más cielo, entre este enjambre de antenas estarán. Pediremos un poco más al sol, para que nos caliente cuando lleguen los fríos y nos cojan ensimismados en esta espera...

Y si no hay más que dar, y si no hay más que recibir, y si no hay más que esperar, entonces nos preguntaremos si será hora de rendirse... pero ya sabemos la respuesta, ¿verdad?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Perdiendo los sueños. Desvaríos sin voz ni palabra.

Voy a dejar de ser yo por un instante: seré el viento en las calles. Me acercaré a cada alma perdida en esta noche de lluvia y frío y preguntaré por tu nombre.

Voy a perder mi palabra por momentos. Me limitaré a mirar el vacío que dejas cuando cierras los ojos y el tiempo se para. Y yo que quiero llenarlo todo, cada hueco, de frases más o menos entretejidas, me detendré en la frontera del silencio, a contemplarte.

Ya he negado la existencia de Dios tantas veces que casi nos hemos hecho amigos. Pregúntale tú, que a mi me da la risa, en qué tengo que creer cuando los sueños se van gastando. Ya son en blanco y negro, y a la que me descuide perderán la voz. Sueños mudos en blanco y negro ahora que estamos en crisis. Sueños en los que las palabras se imaginan, en el que las voces son apenas susurros en un rincón de la memoria (si es que la memoria tuviera rincones, que éso está por ver).

Si es que todavía bebiera, pero se me pasaron las ganas. Ya ves, ni para bohemio valgo.

La paz y la palabra pedía Blas de Otero. Yo ya no tengo ni para poemas, y Jose nos dejó en un "tocado y hundido" que llenó de lágrimas mi alma. No tengo ya palabras, y la voz se me fue quebrando con tanto tabaco en ayunas. Y en cuanto a la paz, ayer vi las noticias, y qué quieres que te diga...

No hay nada que salvar de lo mío, y si ya sólo quedan poemas de otros, déjame terminar diciéndote: "y aún así, aún así..."

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

Blas de Otero. Pido la paz y la palabra.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Esta ausencia...

Volver por la puerta de atrás, a hurtadillas, ya no sé si con nocturnidad y alevosía, o sólo con la sensación de haberme perdido entre los pasillos de algún sueño, y ahora despierto y me encuentro con esta traición, con esta ausencia, esta falta de acercanza...

Pero tenía que retornar para mirarme una vez más a los ojos, y confesarme en voz bajita que hay gente que dibuja corazones negros de tinta china, pero los míos eran de tiza en la esquina de la pizarra, apenas una huella en la arena de mis playas. Y así quiero yo el amor, todo un universo sin apenas bordes ni aristas, el roce de unos labios, el tenue recuerdo de las yemas de mis dedos en tu piel.

Quiero volver aquí, a dejarme el alma sin más réquiem que los torpes acordes con los que voy tejiendo esta existencia desmadejada. Pero ya no sé de dónde tengo que respirar este humo que huele a tiempo ya pasado, a caminos que se cruzan sin demasiada insistencia en el destino.

Y si me preguntas que qué hago, te diré que aquí, y ya sé que no es respuesta para esa pregunta, pero ya sabes que las reclamaciones al maestro armero, y aquí paz y después de gloria. Así seguiría con refranes que de tanto uso ya no dicen nada, son sólo atrezzo en estas frases deshilachadas, así que algo de verdad tendrán una vez le quitemos los adornos y las reduzcamos a palabras y nada más.

Poco más me queda entonces, más que decirte que estoy, a pesar de todo, lleno de silencios, aún escondido entre las páginas de este libro, tan antiguo que ya no recuerdo las preguntas a las que busqué una respuesta.

Hola a todos, y perdonad mi ausencia...

viernes, 12 de junio de 2009

Apuntes sin aire acondicionado.

Arde el cielo como si de una canción de Deep Purple se tratara, y aún así no termino de arrancarme. Quizás va siendo hora de pensar claro de una vez por todas y darme cuenta de que nadie va a descubrirme y que me mintieron cuando la excusa era "no es por ti, es por mi". Resulta que era todo lo contrario. Incrédulo.

Pero me niego a acostumbrarme a la mediocridad, y secretamente conspiro contra el futuro pensando que en algún sitio tengo guardada la capa, la espada y el carné de héroe. Aunque ya pasó ese tiempo, ahora hasta los que creímos apenas buenos te largan un discurso para idiotas y tienes que hacer como que te lo crees. Si es que ya no hay héroes y sí mucha heroína, dímelo a mi que trabajaba cerca de las Barranquillas. Pero nunca ni un problema con los yonkis, oye, y yo con mi corbata en el autobús.

Y ésto de elegir bando cuando no hay ninguno que se me amolde, va haciéndoseme cuesta arriba. Creo que mejor me quedo en el tuyo, el que quiera que sea, siempre que se esté calentito en invierno y fresquito en verano, como en las iglesias de antes.

Así que aquí estamos y aquí seguimos, que la hipoteca es larga como un día sin pan. Ahora, que nadie nos ha dicho qué clase de pan, a ver, que no es lo mismo una baguette que el pan de molde. Ese molde lo rompieron después de hacerte a ti, que ya no quedaba sitio para tanta hermosura. Y sí, ya se que no viene a cuento, pero es que estaba viendo de hacerte un piropo y no sabía por dónde tirar.

Escribo a salto de mata, como un bandolero, robando palabras al que pase por el camino, que Machado se equivocó: sí hay camino, pero es que lleva a Roma, y yo que soy más fenicio que otra cosa, con algo de celta en la sangre, no sé si me encuentro en casa con tanto romano, igual los bárbaros no eran tan malos después de todo.

Entre que se nos escapa el día y la noche se hunde en la calor del verano, jose hace tiempo que no escribe algún poema que embellezca este hastío, y la espera se hace larga.

En fin, ya me perdonaras que hoy no te diga cuánto te quiero, mi morena de ojos verdes, pero es que me estoy haciendo el interesante, y de vez en cuándo me gusta hacerme de rogar. Pero no te preocupes, tampoco tendrás que insistir mucho...

martes, 9 de junio de 2009

Una palabra y algún que otro paréntesis.

Me dejaría vencer por una palabra (y es que yo soy así de fácil), pero depende de la que elijas, tú mira bien, que hay muchas en el diccionario. A ver si vas a coger la primera que te encuentres y me vas a pillar en un renuncio, que yo lo que prometo va a misa (es lo que tiene ser ateo, que a la que te descuidas terminas - o empiezas - hablando de Dios y de la religión sin venir a cuento). Lo que sí que haré en cuanto me sea posible es dejar de abusar de los paréntesis, que te dan el primero gratis y en cuanto te quieres dar cuenta estás enganchado...

Y de los puntos suspensivos. De ésos también me tengo que quitar.

(Y de las frases que empiezan con la y mayúscula...)

En fin, cualquier cosa con tal de no hablar de los vicios de los de verdad, que de ésos ya me doy por imposible. Dicen que intentarlo es lo que cuenta, pero bueno, dicen tantas cosas hoy en día, yo creo que más de lo que se decía antes. Los mayores es que eran más callados, no como esta juventud que lo tiene todo y ya no sabe ni opinar para dentro, que todo lo tienen que decir en voz alta, no vayan a explotar. Yo, en tierra de nadie.

Te iba diciendo, antes de que los paréntesis me distrajeran, que me dejaría vencer por una palabra, pero igual exagero, porque por ti me pierdo también por un silencio. Tampoco hace mucha falta que me deje ganar, ya lo sabes, si aunque lo intente ya no salgo del papel de perdedor, qué le vamos a hacer, si para galán no valgo por mucho que me ponga el traje nuevo.

Si hoy comenzase la historia, igual pasaríamos del guión. Tú déjame (que me deje) ganar ahora, que prometo dejar los vicios para otro día (excepto el que tú y yo sabemos, ése cae en cuanto cierre este ordenador, vete preparando la penitencia). Pero hoy no empieza la historia, que comenzó hace tanto tiempo que las memorias no olvidadas están en blanco y negro, a lo más teñido en sepia. Así que, para lo que queda de función, aprovechemos lo que aquí tenemos, que aún podemos darle un par de vueltas a esta trama y que salga el sol por Antequera...

Pero tú busca esa palabra, que tengo ganas de dejarme vencer, morena mía.

domingo, 31 de mayo de 2009

Hablar de todo un mucho.

Hablo del amor como el que sabe de qué va esta historia, pero a mi que me registren, soy tan ignorante como siempre, en ésto, como en cualquier otra cosa.

Hablo de los recuerdos como el que ha vivido al límite, en el filo de la navaja y a un paso del abismo, pero tampoco ha sido para tanto, y en el camino probablemente hayan quedado más amigos que enemigos, más risas que lágrimas.

Hablo del tiempo que se escapa como aquél al que ya apenas le queda vida para echar la cuenta, sacar la balanza, y poco más. Pero espero que de ese tiempo escurridizo aún me quede para empezar de nuevo unas cuantas veces, porque pienso equivocarme cada cinco o seis pasos que de tropiezos tengo llena la agenda.

Así que quizás no debiera hablar tanto, o quizás no debiera hablar como lo hago... o tal vez sí, quién sabe, si resulta que las respuestas no las tiene nadie, que ni siquiera sabemos las preguntas. Entre tanto, y a falta de ese algo que se ha empeñado en ocultarse, seguiré hablando del amor, de los recuerdos, del tiempo, de las preguntas, de las respuestas, de las palabras, de la búsqueda. Y lo haré de la única forma que sé, como si las agujas del reloj se hubieran declarado en huelga y este instante fuera tan eterno como cuando tu mano recorre mi espalda y crees (sabes que no) estoy dormido.

Por lo menos hoy, que mañana será otro día y a saber con qué me sorprendo, que me dejé la agenda en el pupitre y el futuro se ha quedado parado en una hoja del cuaderno. En la misma hoja donde pinté un corazón con tu nombre.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Reflexiones sin sentido (más)

Voy a perder al final como todos, tú ya sabes que la vida tarde o temprano nos vuelve la espalda, y que hay un perdedor dentro de cada uno. Sólo que a mi se me nota un poco más.

Me preguntan últimamente qué tal, y yo contesto que no llego a nada, y no es la respuesta que esperan. Lo que realmente quieren oir es que muy bien. Pues que no pregunten, que yo mentir tampoco, que tengo mis cosas yo también.

No llego a nada, y cada vez me acuerdo más del tiempo que empieza a coger carrerilla. ¿Y cómo puede ser? Si hace nada y ya han pasado quince años. Toda una vida. Y a mi ya no me cambian por dos de quince, ni de dieciseis, y no sigo que me da no se qué.

El tiempo pasa a su ritmo, pero últimamente parece que no se acopla a mi paso, y andamos a la gresca. Lo malo es que en esta historia ya sé quien gana, que esta película está muy vista, con león rugiendo y todo. Y además ya me leí el libro, que seguro que es mejor.

No llego a nada, y todo se acaba y ya la lógica no me vale para jerarquizar objetivos, y a mi jerarquizar objetivos me suena a alemán de tan exacto que parece, pero es lo que tengo que hacer para salir del agujero, o cuando menos intentarlo.

Ayer no iba a hablar de amor, pero después sí, y al final... Y éso que me empeño en afirmar delante de todos que sólo sobre amor se pueden escribir palabras que merezcan la pena. El resto es relleno, trozos de papel, manchas de tinta, pedazos de memoria que se borrarán apenas cerremos los ojos. No hay tiempo ya para otra cosa.

Y hoy entre tanta palabra me perderé un poco más de la cuenta, y ya no sabré qué decir mañana. Para pasado ya tengo coartada. En fin, qué quieres que te diga, si ya sabes que al final todos perdemos...

(pero no te dije lo que ganamos por el camino)

domingo, 22 de marzo de 2009

Más apuntes (sin sentido?)

El amor es mujer (le traiciona el artículo), y viste de gasa blanca. Su vestido vaporoso flota en estudiada ausencia. La pasión viste de hiriente rojo, de sangre, de labios ardientes. La pasión y el amor tienen los artículos intercambiados, y se quieren cada uno a su manera.

Yo voy de negro, y a veces me envuelvo en ti como bandera (el negro de tu pelo, el blanco de tu piel, el verde de tu mirada, el rojo de tu boca). Con tantos colores pintaremos un arco iris de corta y pega.

La pasión y el amor no siempre duran lo mismo, y se van desgastando poco a poco, a base de besos y miradas. La pasión dura lo que tarda la primavera en olvidarse, pero el amor se va haciendo de rogar, y le cuesta abandonar mi piel.

Tú te metes bajo mi piel, y yo bajo la tuya, y nos buscamos la pasión y el amor por los rincones de nuestros cuerpos. Cuando los encontramos estallamos en aquella cosa de nombre prohibido, y volvemos a empezar si es que aguanta la noche.

Los nombres no se deben prohibir, pero hay palabras y palabros. Orgasmo suena a pecado, pero yo no soy un santo, y tú ya eres pastorcita en este belén.

La lujuria y la pasión se conocen desde hace algún tiempo, pero yo prefiero el amor para las distancias largas. Para la cercanía prefiero los besos que nos damos cuando se hunde el mundo a nuestros pies.

Un beso debe ser lento, apenas rozándose nuestros labios, parado el tiempo, detenido el instante eterno en el que tu alma y la mía se equivocaron de estación y quedaron atadas la una a la otra. La pasión todavía no acaba su primavera y el amor apenas está cogiendo empuje. Prepara la brocha que vamos a por otro arco iris.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Apuntes sin sentido

Siento la angustia en el paladar, y la realidad como de cartón piedra. ¿Y si me equivoqué después de todo, y sigo dormido? ¿Desde cuándo?

Te soñé si no exististe, y apenas me resiento.

Si no hay cielo, ya habrá purgatorio donde echar un mus.

Frases sueltas, coge aguja e hilo, y no te olvides el dedal. Tú cogelas por la cabeza y yo por la cola, y aunque sea con pegamento las unimos...

Si no hay cielo, ya habrá purgatorio donde echar un mus, que yo de aquí no me muevo si no estoy a tu vera, ya sabes lo que dijo algún poeta maldito: "si no existieras te soñaría", que si no existieras, yo me volvería a la cama, a seguir con tu sonrisa.

Despierto en la mañana y siento la angustia en el paladar, palpo alrededor y siento por un momento la realidad como de cartón piedra. Pero estás a mi lado, y a lo mejor sueño que despierto por la mañana, y digo: "Te soñé si no exististe, y apenas me resiento".

¿Pero qué significa?

No sé, son frases sueltas, vamos a unirlas a ver donde nos llevan. Coge la grapadora y el imperdible (no ése no, que lo extravié ayer cuando jugaba al mus), y vamos a plancharlas antes, que ya se arrugan.

Si hay purgatorio, entonces ¿por dónde queda el cielo? Haremos autoestop, tú delante que a ti te paran. ¡Basta, no tiene sentido!, despierta, es una pesadilla.

Si no hay cielo, tú coge apuntes, que ya nos construimos uno aunque sea pequeñito.

Aprendo deprisa, pero con pausa, y ya los cielos me salen pintiparados. Nos haremos ahora un purgatorio para pasar el puente. Yo a tu vera, ya sabes, de tu mano y no me vayas a soltar.

No es una pesadilla, es un sueño pero no es de los de susto...


Nota: Perdón pero estoy un poco tonto hoy.