miércoles, 25 de febrero de 2009

Muchas Gracias.

A los que se hicieron llamar amigos y me vendieron por mucho menos que treinta monedas, muchas gracias por hacerme distinguir a aquellos que de verdad merecían serlo. Los que me fallasteis, y ni siquiera os asomó el arrepentimiento en vuestra falsa mirada, sabed que me enseñásteis aquello en lo que no consiste la amistad. Ahora ya sé vislumbrarla (un poco) mejor.

A los que me miraron - y me miran - por encima del hombro, a los que nunca dieron un duro por mi, a los que se rieron de mis sueños y proyectos, a todos ellos: muchas gracias, porque quizás teneis razón y probablemente jamás se cumplan, pero me hicisteis ver que para cumplir mis metas tendré que esforzarme, superar obstáculos y lamerme las heridas de vez en cuando. Ahora sé que el éxito (que sigue igual de lejos que siempre) en esta larga travesía que es la vida no vendrá sin pedir nada a cambio. Y también que los sueños cambian con el tiempo, y no siempre se vende uno por ello.

A ésos, o a ésas, a los que un chico andaluz y con gafas les parecía algo cómico, una decepción, un disgusto, a ésos... bueno, a ésos que les den por culo. Y, en fin, gracias por dejarme ver lo patético que puede llegar a ser el ser humano.

A las mujeres que me rompieron el corazón, a ellas les tengo que agradecer especialmente su rechazo, porque así me pudo curar el alma una morena de ojos verdes... (aunque cuánto dolió la soledad durante algún tiempo).

A los que me hicieron llorar, a los que me hicieron daño, a los que me olvidaron, a los que me pusieron la zancadilla, a las que llenaron de tristeza alguna que otra noche (muchas), a todos ellos y ellas, muchas gracias por hacerme el hombre que soy, con todos mis defectos y virtudes, mis verdades y mis mentiras. Gracias por hacer de ésto un viaje cuanto menos entretenido. Sé que me encontraré con muchos como vosotros en lo que nos queda de camino, pero ya nos vamos conociendo.

Y a los demás, bueno, a los demás os lo cuento otro día.

4 comentarios:

  1. Bueno, todos ellos te han hecho fuerte! Y mira hasta donde has llegado! Ahi es ná!
    Un besote
    Yedra

    ResponderEliminar
  2. Siempre acabamos renaciendo de nuestras cenizas. Como el Ave Fenix.

    "Los que me quieren me harán fuerte y los que no me quieren me harán mejor..."

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Llegamos a ser como somos por todo y por todos. Los que nos hicieron bien y los que nos hicieron daño. Así que no está mal agradecerlo.
    Y quién sabe si nosotros sin saberlo hemos sido parte del formarse de otro. Para bien o para mal.
    Pero a veces apetece decir lo de "arrieritos somos..."

    Abrazos Gipsy

    ResponderEliminar