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viernes, 20 de febrero de 2009

Eres una ingrata...

Eres una ingrata. ¿Cuántas noches me he pasado haciéndote compañía, acariciando tu cuerpo con tanta delicadeza, con tanto cariño? Y tú me lo pagas ignorando mis desvelos, quejándote cuando al tocar tu talle la pericia no me acompaña.

Te has empeñado en negarte a hablarme con la dulzura con la que hablas a otros. Ya sé que no soy yo tu sueño ideal, pero (iluso de mi) pensé que podría sustituir mi falta de talento con devoción y cariño. Pero ya no me engaño. Sé que echas de menos unas manos firmes y expertas que te dominen y saquen de ti aquello para lo que fuiste hecha. Añoras esas manos, esos dedos que se deslicen a lo largo de tu piel, que te hagan disfrutar todo lo que yo no he sabido. Sé que quieres susurrar palabras de amor, cantar a pleno pulmón el himno más salvaje, bailar bajo la luna hasta que desfallecidos nos tumbemos en la arena, balancearte bajo el sol del principio del verano. Y yo jamás podré darte todo éso, ahora me doy cuenta. O quizás siempre lo supe y me engañaba a mi miso.

Pero olvídate de todo lo que podría ser pero no será. Voy a ser cruel, voy a ser egoísta. No dejaré que te alejes, no me separaré de ti, seguirás entre mis manos, te guste o no. Quizás no soy justo, pero al fin y al cabo, la vida no lo es nunca (salvo en el instante eterno del amor correspondido). No me hago ilusiones, no te echo a ti la culpa (aunque recuerda que viniste a mi de otras manos, te abandonaron por otra mejor).Yo te acogí con todo el cariño y toda la ilusión. Entraste en mi casa y ocupaste el mejor sitio. Te enseñé orgulloso cuando aparecía alguna visita. Te senté en mis rodillas y tarareé contigo mis canciones favoritas. Nunca pensé en sustituirte, como tú me cambiarías sin pensarlo por otro dueño. Así me lo pagas. Eres una ingrata.

Guitarra desagradecida.